Mi primer cliente…es como perder nuevamente la virginidad

Historia de Dayanna

Como olvidar esa  primera vez como prepago en Bogotá, era casi noche, cuando tome el taxi que me llevo al encuentro con mi cliente. Habíamos quedado en un motel muy conocido de la ciudad, que lo llamare “D”. Temblaba mucho, mis tobillos eran frágiles y mi ansiedad crecía con cada piso que subía el ascensor, 404 era la habitación. Toque suavemente la puerta y en casi un instante un hombre abrió la puerta y me invito a seguir, tenia música un poco movida y  el TV encendido en el canal de noticias, no me había atrevido a mirarlo bien pero si alcanzaba a ver sus zapatos de cuero fino en frente de mi ” Como estas?, te estaba esperando, ponte cómoda…

…¿Quieres algo de tomar? “.

Pedí una botella de agua, el pidió una cerveza premium. Los nervios seguían, hasta que de forma improvista se acerco y pude sentir un perfume muy delicioso y masculino en mi, me hizo estremecer, mi piel se erizo, finalmente podía verlo con mas detalle, su traje ejecutivo, su corbata un poco desabrochada, su sonrisa cautivadora

¿Enserio un hombre como el es mi primer cliente?

Pensé, el podría tener la chica que quisiera sin pagar, hasta yo lo haría, pero que se le hacia me gusta mas el dinero. Me aliste, me puse ropa interior de encaje tal cual había solicitado, y como si fuera mi novio, tome riendas en el asunto de una forma tímida,  quería comérmelo y el a mi, lo notaba en sus ojos. Sentía su pene sobre su pantalón, decidí frotárselo para excitarlo y ponerle el condom, me sentía una maestra del sexo al ver que se estremecía, el me tomo de la cintura y me quito la tanga,  luego se puso en pie y me quito el brassier, chupando mis senos de forma delicada y salvaje. La ropa se fue desvaneciendo y empezamos a acariciarnos, me beso todo mi cuerpo, me penetro de diferentes formas, era rico sentirlo dentro de mi, estaba muy excitádo, hasta que finalmente se vino.

Segundo round

Estuvimos charlando un rato desnudos, mientras el seguía tocando mis senos y chupándolos de vez en cuando, nuevamente se excito, su pene estaba firme y justo para chupárselo, se que le dolía un poco pero era mas el placer que teníamos. En esta vez probamos un poco mas de posiciones, pero la que mas me gusto fe cuando me puso en cuatro, jalándome un poco el pelo mientras me tomaba sin parar.

Me vestí, me pago el servicio, y nos despedimos asegurándonos volver a vernos. hasta el día de hoy ya van 3 encuentros con él, siendo cada uno mas delicioso que el anterior.

 

 

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